martes, 25 de enero de 2011

La varita rota de David E. Kelley

Los noventa fueron buenos tiempos para las series legales y con un nombre propio: David E. Kelley. Entre El Abogado y la que para mí es su verdadera hazaña, Ally McBeal, alegró el panorama catódico. Su arte de convertir cualquier situación en un absurdo total (me) marcó una época. Seguramente la excelencia fue bastante fugaz, pues la comedia, que era muy dramática, cayó en los excesos y el cansancio rápidamente, pero el talento y el mérito siempre estuvieron allí, como también estaban en el bufete de Bobby Donnell. Y si hablo en pasado es por algo. No solamente porque Boston Legal nunca me convenció, con dos personajes que eran más irritantes que Ally en su peor día, sino porque Kelley también ha creado Harry’s Law. Parece mentira que de su unión con Kathy Bates pudiera surgir algo que no fuera una delicia, algo tan desencaminado y falto de encanto.


Harriet Korn, que no Harry, es una abogada cansada del derecho relacionado con las patentes que tras ser despedida (algo que no cuesta mucho de entender, tras decir a su jefe que “no le soporta” mientras está descalza con los pies encima de la mesa y comiendo como un cerdo) casi muere por partida doble: primero le cae encima un suicida y luego le atropella otro abogado, que por suerte para ella la rebota contra un colchón que transportaba un camión de mudanzas. A partir de aquí, el azar hará que monte un nuevo bufete de abogados, esta vez de derecho criminal, en una antigua zapatería situada en el peor barrio de Cincinnati (aunque en la tienda hay pradas, jimmychoos y manolos) con el suicida como ayudante, su antigua secretaria como secretaria y vendedora de zapatos, y el medio desequilibrado que sin querer la arrolló. Vamos, que su planteamiento es tan desatinado como un día en el bufete de Cage y Fish, con la diferencia de que aquí no hay encanto sino ridículo, no hay inteligencia sino pereza y de que ya no estamos en los noventa.


Ridículo es, por ejemplo, el porte de Bates, que parece un desecho con patas incluso cuando se pasea por el juzgado. También lo es un muy histriónico arrebato de su socio ante una jueza, con un desquiciado libertinaje que le merecería, no solamente ser recluido en una celda, sino ser mandado a un habitación acolchada. O la aparición de malotes de turno en la nueva oficina. Da vergüenza ajena una caricaturización tan infantil de los criminales de barrio, como si fueran niños malos a los que sólo les hace falta una colleja para ponerlos derechos.


Pereza la hay cuando Harriet intenta convencer al jurado de la inocente culpabilidad de su cliente, momento clave para una serie de estas características (y del que huye la gran serie legal del momento, The Good Wife). El problema no es la eternidad del discurso, sino la pobreza de ideas de Kelley, que (una vez más) de forma infantil intenta tocar la fibra sensible. ¿Dónde está la gracia? ¿Dónde está la inteligencia? ¿Y por qué todo apesta a los noventa, como si ni tan siquiera hubiera sabido adaptar la imagen de su serie a los nuevos tiempos? The Good Wife (a la que ni me atrevo a comparar en cuanto a contenido) sabe conciliar ser clásico con ser contemporáneo. Harry’s Law sencillamente está pasada.


Por Ally seguiré un tiempo más a Harriet, por respeto a mi vieja amistad con Kelley, otrora conocido como uno de los reyes midas de la tele. Pero si algo habrá permitido este decepcionante estreno habrá sido quitarme la espina que se me quedó clavada cuando la NBC no le compró el proyecto de Legally Mad al marido de la Pfeiffer. Si esto les ha parecido correcto, no quiero ni imaginar lo atroz que debía ser el aborto.

6 comentarios:

satrian dijo...

Viendo que su nuevo proyecto es la adaptación de Wonder Woman parece que su último cartucho legal era Harry´s Law y no le gustó mucho el resultado.
Yo aun le he visto algunas cosas buenas, como el comienzo, pero no se si me llegará a convencer.

Adri dijo...

Nunca he sido amiga de las series de abogados y de Kelley sólo he visto (parte de) Ally. Lo intenté con the Wedding Bells, un bodriaco insoportable que semereció su cancelación y el único motivo que me impulsaba a ver Harry's Law es mi amor por Kathy Bates. Pero poco a poco voy leyendo opiniones y se me están bajando mucho los humos, la verdad.

Julio C. Piñeiro dijo...

Si esto ya es un pestiño siendo su terreno de mayor experiencia, no me quiero ni imaginar qué saldrá de esa adaptación de Wonder Woman, rechazada por absolutamente todos hasta que fue a la desesperada a la NBC, donde finalmente se la aceptaron.

En los últimos años parece que "todo vale" en la cadena del pavo, y así les va. De todas formas, ese más que probable engendro de Wonder Woman será de las últimas, porque con Robert Greenblatt al mando se va a acabar la dinámicas de "undercovers", "outlaws" y "events". Ese cambio directivo le hacia buena falta. A ver cómo funciona.

Crítico en Serie dijo...

Satrian y Julio, tras ver lo caduca que es Harry's Law da MIEDO pensar en Wonder Woman. Es hora de que NBC deje de producir series que huelan a fracaso a leguas.

Adri, ¿no eras fan de Ally? No sé porqué pensaba que justamente tú serías una fan de la serie. Por cierto, ¿no te ha caído un poco a los pies Kathy en esta serie? En ella me da bastante grima...

Labekoa dijo...

Ya que llegue tarde al inicio de esta temporada, si que estoy haciendo los deberes en esta MidSeason viendo todos o casi todos los pilotos estrenados. Y Harry´s Law es uno de ellos, no de los mejores como Lights Out, pero tampoco de los peores como Fairly Legal.
En resumen dire que me parece un Boston Legal pero para pobres.
Entre sus pegas dire que los protagonistas no tienen, de momento, ni una pizca del carisma de los enormes Alan y Denny Crane, y sus guiones no son tan efectivos, los cierres de Harry ni se acercan a los enormes, y tramposos discursos logrados por Alan Shore en los que conseguia que el jurado viera blanco lo que era negro. Aqui Kathy Bates gana? los casos por pena o compasion no porque consiga convencer a nadie.
Entre sus aciertos la mano de un David E. Kelley que aun en horas bajas con su discurso ultra democrata consigue emocionarnos un poquito y hacer que miremos con los ojos humedos a esa ancianita cascarabias con una Magnum en la mano, ( Hablo del segundo episodio, no de la propia Harriet ).
Y ahi es donde se nota que David no esta en su mejor momento, el que logro que perdonaramos y quisieramos al putero, borracho, mentiroso y Ultra Republicano Denny, no logra que sea entrañable la nueva Harriet. No me extraña que hace algun tiempo James Caan acabara queriendo cargarse a esta mujer.....

Crítico en Serie dijo...

Labekoa, si te fijas empiezas queriendo justificar KAthy's Law y la acabas dejando por los suelos. Es que no hay como justificarla. Y se nota quienes somos cada uno. Para mí Kelley es sinónimo de Ally McBeal y para ti de Boston Legal. ¿Por qué no entré jamás en el trapo de Alan y Denny?