viernes, 26 de diciembre de 2014

La síntesis de Brooker

Mentiría si dijera que soy de los que esperan ‘Black Mirror’ durante todo el año. No es que la odie, tampoco significa que no la aprecie, pero sus conceptos son tan inquietantes que no siento la urgencia de descubrirlos para dormir un poquito más intranquilo esa noche. Es lo que tienen los conceptos terroríficos de Charlie Brooker que, si los clava (y suele hacerlo), te impide coger tu smartphone con la misma alegría de siempre.

En el especial de Navidad que emitió Channel 4 este mes de diciembre, que muchos esperan que anime al canal a encargar una temporada completa, volvió a su tema recurrente: la tecnología y como podría afectar nuestra forma de relacionarnos. Pero no entra necesariamente en el típico discurso maniqueo de “la tecnología es el mal” (algo más propio de Aaron Sorkin) sino que sirve casi de guía. Es como si nos dijera “la tecnología es una herramienta útil pero vigilad que todo avance tiene sus contraindicaciones”.

El primer cuento que expone en el fondo no deja de ser una historia de terror donde la tecnología es una mera excusa, un vehículo para que la anécdota pueda suceder. No tiene un horror intrínseco del sistema domótico y el bloqueo personal de las siguientes historias, que cuenta un perfecto Jon Hamm en su pose “vende-humos” que emplea en ‘Mad Men’. Allí sí que la tecnología es la anécdota y la pesadilla y Brooker lo explota en la justa medida. No es pornografía terrorífico-tecnológica, es una idea tan hiriente como bien explicada.

De hecho, la mayor virtud de este especial es que comprime tres historias (y una cuarta de regalo) en una hora y cuarto de duración, exprimiendo al máximo el talento de Brooker. ¿Alguien se acuerda de la crítica a ‘X Factor’ de la primera temporada? No solamente es uno de sus episodios más flojos porque era una vendetta personal (a su mujer la echaron del programa) sino porque dilató la idea en un metraje excesivo. Es el problema que a veces tiene ‘Black mirror’: una vez entiendes qué te quiere contar, pierde la gracia y es mejor darle un rápido y bonito cierre (Waldo entraría en este mismo punto).

Por esto, porque hay múltiples ideas en un solo episodio, se han acentuado las virtudes. Brooker no solamente tiene una mente privilegiada capaz de extrapolar lo actual al futuro sin alejarlo sino que también ejerce de maestro de la síntesis. El cuento de Oona Chaplin, por ejemplo, es muy potente pero no sería mejor si alargásemos el metraje, entonces probablemente sería una torpe tortura. Lo mismo puede decirse del bloqueo. Y, como la jugada le ha salido tan bien, ahora no quiero que le encarguen una temporada completa de tres episodios. Quiero especiales como este: uno por Navidad, otro por Semana Santa y el otro para el aniversario de la Reina si hace falta.

2 comentarios:

Elizabeth Resendiz dijo...

Homeland, Outlander, son las series que más me han gustado de toda la lista. No sé porque no mencionaron la serie de Looking, ha recibido buenas críticas y es una de las mejores series de HBO. Para que no se pierdan la segunda temporada, entren aquí: serie looking .

María Alvarado dijo...

Black mirror está bien, tampoco la esoero con ansias pero si coincide que no esté viendo otra serie la veo. Este año, por ejemplo, he preferido ver Sr- Ávila me puse al corriente de las temporadas anteriores y la tercera sí la estoy viendo conforme la estrenan. La verdad lo que más me gusta es que sea una producción latinoamericana, ya estaba un poco harta de sus series estadounidenses que me parecían tan lejanas, era como si todas fueran de ficción jeje.