miércoles, 13 de febrero de 2013

De espejos, triángulos y renovaciones

Charlie Brooker ha vuelto a ponernos su retorcido espejo para que veamos en qué nos estamos convirtiendo y ha respondido a tanta expectación con una historia sorprendentemente íntima. Nada de actos sexuales con cerdos, ni propuestas de prostitución públicas. En este caso, una chica cuyo novio muere y que se descarga una aplicación que aprovecha el rastro que ha dejado en las redes sociales para crear una identidad cibernética con la que interactuar. Una situación tan trágica como perturbadora porque sabemos que en la serie inglesa Black Mirror no existen los finales felices. La trama, sin embargo, también es extrañamente cariñosa. Hay tanta desesperación en el personaje femenino que al final cuesta comprender si es una crítica al exhibicionismo existente en internet o una curiosa historia de pérdida. Y prefiero esta versión de Brooker. Una idea muy original, una historia personal y todo muy bien contado, más en la línea del último episodio de la primera temporada, y en The Guardian hasta especulan que podría haber tenido tanto tacto porque el personaje que fallece bien podría estar hecho a semejanza del propio autor. Sea como sea, un buen capítulo y una mejor idea.


Más perturbador es el triángulo que Kevin Williamson ha escrito para The Following. Si bien Kevin Bacon se dedica a perseguir a los psicópatas que imitan al sádico Joe Carroll y su creador entonces es consciente de qué serie está escribiendo, cuando toca enfocar la pequeña secta de asesinos que convive en una idílica casita de campo, Williamson lo escribe como si fuera un culebrón adolescente (género en el que sabe desenvolverse, que por algo inventó Dawson Crece y adaptó The Vampire Diaries para televisión). Y, si bien no tengo nada en contra del culebrones, la situación es muy ridícula. No sugiere buena televisión porque una cosa es que sus asesinos tengan una vertiente humana y otra que pueda tratar sus líos amorosos-posesivos y con dudas de orientación sexual como si fueran chavales normales y corrientes. Deberíamos querer que les atraparan o debería gustarnos su inquietante filosofía de vida, pero es bastante tramposo que quiera que les veamos con otros ojos simplemente porque están buenos y queramos que los dos chicos psicópatas acaben juntos. Vergonzoso.


Y una buena noticia para los amantes de las series de género: la CW ya ha renovado The Vampire Diaries, Supernatural y Arrow. Lo cual es muy lógico. Elena y sus amigos vampiros tendrán quinta temporada porque siguen siendo la serie más vista del canal, encima están preparando un spin-off a los chupa-sangres originales y sobrevive a la franja más difícil de la semana donde compite contra The Big Bang Theory y los realities musicales de la FOX. Arrow tendrá una segunda entrega porque es el mejor estreno aunque quizá no esté cumpliendo todas las expectativas (se ha estabilizado por dejado de los tres millones y en un 1 de demográficos). Y Supernatural tendrá una novena porque, desde que la rescataron de los viernes para emitirla tras el superhéroe de verde, está viviendo una tercera juventud. He leído por allí, además, que los Winchester están notando la mano del nuevo showrunner, Jeremy Carver, y que sus episodios son bastante más entretenidos que los de la sexta y séptima temporadas, a las que todavía no he sobrevivido. Ojalá pudiera decir lo mismo de The Vampire Diaries, que he dejado temporalmente tras sentir que estaba completamente agotada en este cuarto año.

3 comentarios:

Eloi Bigas Vila dijo...

Completamente de acuerdo; lo que están haciendo con los sicópatas de The Following es penoso. Como que no saben escribirlos bien, pues se inventan un triángulo amoroso para que parezca que tienen profundidad. Horrible. Pasé verguenza ajena en cada minuto de este último capítulo. Qué previsible, por favor.

Has visto Arrow? Vale la pena? A ver, yo soy más de series serias (heh) tipo Justified y The Good Wife, pero estaba pensando darle una oportunidad a esta de superhéroes. Si no es muy mala, claro.

Crítico en Serie dijo...

Eloi, 'Arrow' no es la mejor serie de la historia pero es entretenida y entiende muy bien qué serie debe ser. Le falta limar algunos defectos (las relaciones son un tanto frías aunque todas sean prometedoras) pero es más compleja que una serie de casos y maneja más capas que un culebrón. La recomiendo, aunque en tu caso no creo que disfrutes tanto las abdominales de Stephen Amell. O eso creo.

Eloi Bigas Vila dijo...

Hahaha pues no, en mi caso los pectorales de Stephen Amell no serán un factor determinante a la hora de decidir si miro la serie xD

Le daré una oportunidad en breve. Ya te diré algo.