miércoles, 6 de marzo de 2013

¿Tocadas de muerte?

La temporada pasada tuvo dos historias positivas en la televisión americana: el éxito de dos underdogs como Once Upon a Time y Revenge. Nadie creía que una serie con disfraces y estilismos drag pudiera triunfar, ni que la ABC pudiera poner de moda otra vez el culebrón de primetime que vivió sus días felices en los ochenta. Pero brillaron, tuvieron audiencias dignas (o, en el caso de los cuentos, fue la revelación dramática) y picos de atención mediática durante sus veintitantos episodios. Y, cuando regresaron a medio gas en septiembre, lo hicieron a medio gas. ¿Habían perdido el mojo?


Se había hablado de la madre de Amanda y había expectación por saber en qué actriz recaería el papel. Jennifer Jason Leigh era un buen fichaje, una actriz de carácter muy venida a menos y que en realidad (al igual que Madeleine Stowe) nunca había sido una estrella de verdad. Pero el papel, que apuntaba maneras, se quedó en agua de borrajas. Era una loca estándar, sin especial interés y Jason Leigh con ese papel no podía inquietar como cuando decidió peinarse igual que Bridget Fonda en Mujer Blanca Soltera Busca. No por su culpa (aunque su cirugía sí distraía) sino porque el personaje tenía poco interés. Si los duelos de divas con Victoria Grayson no eran fuego era que algo fallaba.

Entre el tratamiento de Kara Clarke, la organización que domina a los Grayson y la obsesión de Mike Kelley de mantener en nómina a los hermanos Porter, que sólo servirían como fiambres en un congelador, Revenge dejó de ser relevante. Cuando se huele el relleno, una serie de estas características pierde toda su magia. La gracia es tener escenas y avances que comentar al día siguiente y la audiencia se ha ido desenganchando. Los quince minutos por episodio de Victoria siguen siendo muy buena televisión pero los demás acaban por no compensar. Yo, que defendí el culebrón como el mejor estreno de la temporada pasada, hasta he acabado por acumular capítulos desde el parón de Navidad. Y estamos en primavera.


El caso de Once Upon a Time todavía es más doloroso. No es una cuestión de que alargue tramas o no sepa encontrar su camino, como le ocurre a Revenge (algo que predijo todo el mundo y yo quise confiar equivocadamente en su showrunner). Su problema fue creerse la nueva Perdidos y perder la esencia mágica del año pasado.

Era bonito ver los cuentos de toda la vida (o los que nos había vendido Walt Disney) con alguna vuelta de tuerca mientras Emma se paseaba por Storybrooke negándose a todas las evidencias. Hacía que la serie fuera una especie de happy place dramático, la entrada a un mundo entrañable. Pero en esta segunda temporada se han comportado como si su fuerte fueran las tramas horizontales y ninguna funciona. Tiene personajes planos (pocos villanos están peor llevados que Regina), actores peores (Hook es terriblemente malo) y los avances de las historias son de manual. Y las historias relacionadas con los cuentos tiene poca entidad. Se supone que son apoyos a las tramas relevantes y están mal escritas y no son cuentos en sí mismos (como sí lo eran antes).

Si encima le añadimos la realización de todo a cien, Once Upon a Time ya no tiene encanto. Ahora solamente es una baratija y su público, al igual que Revenge, se está dando cuenta del deterioro. Es muy fácil culpar a ABC, el canal que las emite, por la pésima forma de programarlas (que sí, a veces parece que quieran cargárselas), pero la razón principal es que son peores. A las dos se les subió el éxito a la cabeza y un año después puede que ya estén tocadas de muerte.

3 comentarios:

Magik dijo...

Bueno, si te sirve de alienciente y/o consuelo el último episodio de Revenge estuvo bastante bien, aunque llevan toda la segunda temporada aburridísimos. Kara, como bien dices, no funcionó, la organización maligna que se han sacado de la manga tampoco y los hermanos Porter son los personajes más insulsos, faltos de interés y con los actores menos carismáticos de la historia. Bueno, si he de ser sincera, siempre le he encontrado a Revenge un fallo tremendo de casting en el aspecto masculino. Cuando el más carismático es Nolan, algo falla, tsk.

Eso sí, con Once no estoy de acuerdo, al menos en todo. Sí que creo que no saben qué hacer con Regina que, por cierto, siempre me ha parecido un personaje muy sobrevalorado por el público. A mí siempre me ha parecido alguien que se cree más listo de lo que en realidad es y que no deja de ser una marioneta controlada por otros y no le veo demasiado interés.

También creo que el primer arco de la temporada no terminó de cuajar bien, pero desde que se han dejado de dar demasiado protagonismo a la familia Charming y se han centrado en Rumpel la historia ha mejorado mucho. Particularmente, me tiene muy interesada lo que pueda hacer o no hacer en relación a Henry y ver si nos devuelve a Belle, leches.

Crítico en Serie dijo...

Ya he leído que los últimos episodios parecen ir por el buen camino. ¿Pero puede sobrevivir teniendo a los Porter? Al principio les di tiempo para que Mike Kelley se los ventilara. Pero aquí siguen. Uf.

Alberto García dijo...

Yo diría que en Revenge van por el buen camino. En los últimos epsodios han rebobinado un poco, manteniendo a la vez los avances que habían hecho en algunos personajes.
También tomaron alguna decisión poco justificable (la última escena del último episodio), pero bueno, se acepta de cara al rebobine.
Además, sale Owen de Torchwood, que mola XD y da repelús.

Sobre OUAT, pues yo lo estoy pasando bien, y en los tres últimos episodios han sido completamente seriales y centrados en lo mas interesante de toda la serie. Y esta segunda temporada, digan lo que digan, no ha tenido episodios de relleno tan increiblemente obvios como la primera.

Cosa distinta es la coherencia de los personajes, pero eso ya venía de la primera temporada. En esta segunda simplemente están batiendo récords en su propia personalidad.

Regina por ejemplo, es el ser mas manipulable de la historia, de cualquier universo o reino mágico o real habido y por haber. Yo se lo perdono porque Lana Parrilla mola, cuando le dan los arranques de villana "que mala soy y lo disfruto".

Por otro lado si Charming fuera un elemento de la tabla periódica, sería el Inutilenio, porque no sirve para casi nada, ni hace nada. Emma sigue a su rollo pero al menos ya no intenta dárselas tanto de lista (a veces un poco) aunque sea mas tonta que las piedras

Y Henry sigue siendo el personaje mas coherente y lógico de todos, con mas sensatez que la mayoría de los adultos. Bueno, y Rumple mola.

Total, que en esta serie lo mejor es ver como van hilando los cuentos en una especie de historia única. Ojalá tuvieran esa misma habilidad para los personajes. No dejo de pensar en cómo podría ser esta serie en una cadena de cable en la que le permitieran ponerse mas serios.